Disfunción del suelo pélvico.

¿Qué es la Disfunción del suelo pélvico?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos localizados en la zona del periné que brindan sostén a la vejiga, el útero y parte del intestino. Su debilidad provoca descenso de la vejiga o cistoceles, descenso del recto hacia la vagina o rectoceles, incontinencia urinaria de esfuerzo y disfunciones sexuales.

El embarazo se encuentra entre las principales causas de debilidad de la musculatura perineal debido al peso que ejerce el útero sobre estos músculos así como el influjo hormonal de miorelajación que se produce en este periodo. Por otra parte el parto puede ocasionar lesiones musculares y neurológicas durante el periodo expulsivo. El riesgo se incrementa en mujeres multíparas.
La menopausia provoca falta de estrógenos disminuyendo el tono de los músculos del periné.
Otras de las causas son las intervenciones quirúrgicas sobre el periné, el estreñimiento, la obesidad y enfermedades profesionales en mujeres deportistas, cantantes y músicos de instrumentos de viento.
Los síntomas más frecuente son la sensación de pesadez o presión en la zona de la vagina, como si el útero, la vejiga o el recto se estuvieran desprendiendo. Estos se acentúan cuando se está de pie, se realiza un esfuerzo o se tose y desaparecen al acostarse, en ocasiones el coito provoca dolor, se acompaña también de alteraciones en la micción ya sea incontinencia o retención urinaria, puede dificultarse la defecación y causar estreñimiento o que no se presenten síntomas, en los casos leves, hasta que se envejezca.

La disfunción del suelo pélvico provoca además problemas psicológicos y sociales, como la pérdida de autoestima, la limitación de la actividad física, sexual y laboral, trastornos emocionales relacionados con la enfermedad, como ataques de pánico, estrés y depresión. Muchas veces es un problema poco abordado y cursa como una enfermedad oculta por el paciente, por otra parte el medico interroga poco sobre esto. Además no es un motivo de consulta frecuente en servicios de rehabilitación Para su diagnóstico se realiza una exploración ginecológica con un espéculo instrumento que separa las paredes de la vagina. Para determinar la presencia de un rectocele o un cistocele. Puede pedirse a la mujer que puje (como al defecar) o que tosa. La presión ejercida en la pelvis al hacer presión hacia abajo, toser o estar de pie puede hacer más evidente el trastorno del suelo pélvico.